Experto valora las señales de preocupación del titular de Hacienda por la situación macro y anticipa tres años de crecimiento “mediocre” para recién recuperarse en 2017.

Las últimas cifras de actividad, con un Imacec de 2,6% en septiembre e importaciones de bienes de capital y consumo que repuntaron durante octubre, han sorprendido positivamente al mercado, en el contexto de una economía que más que recuperarse, se estabiliza en niveles de crecimiento en torno al 2%.

Números que no cambian el escenario de Jorge Quiroz. El socio principal de la consultora Quiroz & Asociados advierte que el país se encamina a un trienio (2014-2016) de crecimiento «mediocre», sin muchas perspectivas de un repunte importante a futuro.

«La cifra de septiembre es una cifra que cae dentro de las variaciones aleatorias que tiene esta serie. Y cuando hago un cálculo de serie de tiempo, me da una proyección de largo plazo del 2%. La última cifra de importaciones y bienes de capital, que hay gente que la interpreta como una recuperación de la inversión, es obvio que las importaciones de bienes de capital no puede caer eternamente. Hay muchos bienes de capital ahí que son de reemplazo», argumenta.

– ¿Qué sustenta ese diagnóstico?
– La inversión este año va a caer en torno a un 2%. La formación bruta de capital va a moverse de una caída este año a un crecimiento cero el próximo año.
El consumo va a seguir creciendo en tendencia en torno a 1,5%-2%. Y el gasto público crecerá muy poco en 2016. Cuando sumas esos tres componentes de demanda agregada con las ponderaciones respectivas, se ve que vamos a repetir un PIB en torno a 2%-2,5%. Por lo tanto, vamos a tener tres años muy mediocres: el 2014 con un 1,9%, el 2015 algo que va a parecerse como un 2,2% y el 2016 algo entre un 2% y 2,5%.
Si la economía creciera al 3,5% haríamos una fiesta. Se ha perdido la capacidad -y esta no es una crítica a esta administración, creo que este es un proceso que viene de antes- pero se ha perdido la capacidad de hacer buenas políticas. Me tocaba de repente escuchar al gobierno «oye, ésta es una súper buena idea, pero no la envío en proyecto de ley, porque quizás qué es lo que salga», esa es la típica respuesta hoy día.

– Esto en un contexto donde el cobre se mantendrá bajo US$ 2,5 la libra en 2016…
– Debo ser una minoría, pero creo que lo que va a sacar a Chile una vez más por lo menos en el corto plazo es el cobre. Hay señales a nivel mundial de ciertos ajustes en la producción de cobre y creo que vamos a tener el próximo año una demanda creciendo a un ritmo algo mayor que la oferta, con una tendencia incipiente a la disminución de inventarios. Y, por lo tanto -aquí estoy en una minoría- pero soy de los que creo que a fines del 2016 y primera mitad del 2017 vamos a empezar a ver algunos signos vitales en el mercado del cobre.

– ¿Que lo llevarían a US$ 3 la libra?
– No, pero con que llegues a US$ 2,7-US$ 2,8 cambia la temperatura. No necesitamos ni siquiera US$ 3. Y en Chile está comprobado que cuando eso ocurre, un alza de medio dólar, cambia inmediatamente la temperatura ambiente, cambia las expectativas.
Entonces, de no mediar una crisis mundial, y manteniéndose más o menos los ritmos de crecimiento de la economía, vamos a empezar a ver algún síntoma de modesta recuperación en las tasas de crecimiento hacia el 2017 y no producto de nuestras políticas, sino que sencillamente por el vuelo del ciclo del cobre.

– O sea, ¿lo peor no ha pasado?
– Lo peor es un tema relativo porque todo depende de tus expectativas. Puede ser peor en la medida en que alguien haya pensado antes que íbamos a crecer más, que se iba a quedar con el departamento sin vender o cosas así. Este fue el año de la sorpresa. El próximo año está bastante internalizado.

El factor Valdés

– ¿Qué falta para impulsar el crecimiento? ¿Mayor decisión política? Ya han pasado seis meses desde el cambio de gabinete.
– En esa oportunidad, yo celebré el nombramiento de Rodrigo Valdés como ministro de Hacienda, pero tenía dudas de que tuviera el tonelaje político necesario como para enmendar el rumbo en algunas malas decisiones políticas que se estaban tomando y creo que no me equivoqué. Creo que está claro que no tiene todo el tonelaje político para enmendar el rumbo.

– ¿Se ratifica aquello hoy?
– Sí, totalmente. Aquí no ha habido un cambio notorio y era ilusorio pedirlo porque mal que mal él era un ministro escogido por la Presidenta para un gobierno de centro izquierda que tenía un diagnóstico equivocado.
Lo único que se le podía pedir a Rodrigo Valdés, que es algo que más o menos ha tratado de hacer, es volver a controlar la billetera fiscal y en eso ha hecho un esfuerzo macroeconómico importante. Pero no se ha sentido su gravitación como jefe de equipo económico en términos de lo que pasa en su nivel micro.

– ¿En moderar las reformas, por ejemplo?
– En las reformas y en todo. A mí me toca trabajar con muchos sectores y uno ve la microeconomía todos los días. Y la microeconomía de todos los días uno sencillamente no ve ni sentido de urgencia ni mucho acierto en la toma de decisiones y ve más bien una situación de estar entrampado.

– Pero apenas lleva seis meses en el gabinete.
– Al ministro Valdés no podemos pedirle que haga todo, no es un titán. Se echa de menos un jefe de equipo económico y pensé que Valdés podría haberlo sido, pero no lo es. Es una persona que está enfocada en la macro.
Creo que hay que agradecerle que se enfoque en la macro, en las finanzas públicas, es un área que está actuando en la decisión correcta, pero queda todo el área microeconómica que sencillamente nadie se está haciendo cargo de ella.

– Pero con los seis meses que lleva, con todo lo que ha hecho, ¿no es un poco temprano para evaluarlo?
– Creo que todos los ministros, igual que los presidentes, igual que los gobiernos, tienen una luna de miel donde uno le perdona los errores y donde en algún minuto pueden dar golpes de timón. Con el ministro, un poco ha pasado eso.
El ministro tuvo los primeros seis meses para haberse constituido y haber probado los límites y haberse convertido en un genuino jefe de equipo económico. Y creo que no lo probó o no quiso probarlo o la tarea fiscal era enorme y lo absorbió.
Y, por lo tanto, yo digo que esa opción se perdió.
No es que sea muy prematuro decir en seis meses que haya un diagnóstico, pero seis meses es el período de tu honeymoon y tú honeymoon no lo ocupaste.

COLUSIÓN DE PAPELERAS: «CLARAMENTE NO AYUDA» A RECUPERACIÓN DE CONFIANZAS
– ¿Qué impacto en expectativas genera la colusión de las papeleras?
– No quiero minimizar en ningún caso la falta que significa un cartel de precios como parece que ocurrió, pero creo que, en general -y no me refiero sólo al caso de la Papelera- esta rasgadura de investidura es casi más dañina que el hecho en sí.

– ¿A qué se refiere?
– Sin ánimo de minimizar, la institucionalidad está funcionando porque están los incentivos como para poder ir y autodenunciarse. Me parece, además, que la empresa hizo una investigación por cuenta propia y en serio.
Entonces, sin ánimo de minimizar, me parece incluso que esta misma sobrerreacción es síntoma de lo quebrada que están las relaciones en la sociedad.
Parte de la explosión de reacciones tiene que ver con que se están cobrando cuentas que tienen muchos años. Y obviamente que hay grupos interesados de lado y lado.
Yo creo que hay una sensación de…

– ¿Impunidad?
– No, no es de impunidad, porque estos casos se están tratando y van a terminar en la justicia, habrá multas, acciones civiles. No calificaría que el tema sea la impunidad, creo que lo resumiría en una palabra, le diría a la gente: «Bienvenido a la vida adulta», porque en el fondo a distintas personas se les han caído distintas personas de sus pedestales. A los que creían en la izquierda y Allende, de repente se dieron cuenta que estaban financiados por una empresa que controlaba el yerno de Pinochet; a los que creían en que la DC era un grupo centrado, que más o menos ponía paños fríos, tenemos al presidente del partido metido en el caso SQM. A los que tenían a esos dirigentes en un pedestal, se les cayeron.

– ¿No se le cayó el grupo Matte del pedestal?
– No, es un grupo humano y reaccionó como yo hubiese esperado que hubiera reaccionado y tendrán que tener la multa que corresponde (…) Entonces, yo digo que en la vida adulta no hay nadie en un pedestal y tú tienes que dar el siguiente paso, que es reconstruir sobre una base adulta con mucha creatividad.

– El gobierno puso suma urgencia al proyecto de sanción a la colusión con pena de cárcel, ¿es la solución para casos como este?
– Yo veo a Europa que no tiene pena de cárcel y que han descubierto todos estos carteles, no veo que esa sea la solución. Incluso, le veo problemas de implementación, la verdad es que no veo que sea necesario.
Yo creo que sí hay otras medidas: por ejemplo, que las multas sean de algún modo proporcionales al daño causado, y facilitar que los precios de compensación vía acciones civiles de compensación sean más rápidas y más ejecutivas.
La pena de cárcel propiamente tal no sé si vaya a ayudar mucho o no.

– ¿Este tema puede impactar las confianzas?
– Obviamente, este es un tema más que se suma al deterioro de las confianzas.

– ¿Y puede impactar en la recuperación?
– No le echemos la culpa al empedrado, pero sí, claramente no ayuda.