Señor Director:

El “caso Aurus” pone de manifiesto una crisis de marca mayor en Chile. Me refiero a la irresponsabilidad creciente de los más altos directivos de empresas y gobierno. Los directores de Aurus dicen que “no sabían” que quien ejecutaba las inversiones les engañaba. Técnicamente se declaran entonces irresponsables: no se les puede pedir cuenta. Pero cualquier persona con un mínimo de formación práctica en el manejo de inversiones, y más aún tratándose del dinero de otros, debiera saber que las posiciones de un portfolio deben ser valoradas por un tercero, distinto de quien toma las decisiones de inversión. Peor aún: si el contrato que estaba sobrevalorado no fue advertido por los directores sino hasta que las pérdidas se hicieron millonarias, quiere decir que éstos no tenían ni la más remota idea de en qué se estaba invirtiendo el dinero de otros. Les creo entonces. Fueron irresponsables. Irresponsables absolutos.

Lamentablemente no se trata de un caso aislado. Lo vimos hace ya más de diez años atrás, cuando un ex presidente asimiló un millonario desfalco en Corfo al “robo de un jarrón”, ignorando también lo básico, que Corfo manejaba millones de dólares de todos los chilenos sin los principios básicos de la valorización de portfolio y control de tesorería. Nuevamente, una larga fila de altos directivos, todos irresponsables. Y al otro lado de la mesa, en la contraparte de Corfo, encontramos ex ministros y ex superintendentes que tampoco sabían lo que el Inverlink de la época estaba haciendo. También se declararon irresponsables. Irresponsables absolutos.

Y lo habíamos visto antes, cuando Codelco perdió millones de dólares a manos de un trader de tercera clase; nuevamente, los más altos directivos de la estatal dijeron ignorar lo que estaba ocurriendo en la compañía. Irresponsables totales.

Y lo hemos visto ya tantas veces. Compañías quiebran –o incurren en ilícitos- y los directores no saben que los ejecutivos les engañan; también les creo. Los auditores dicen que también fueron engañados. Los clasificadores de riesgo también aducen los mismo. Les creo a todos. Todos absueltos. Por lo mismo, todos unos perfectos irresponsables.

Estamos tapizados de directores con pergaminos de las más variadas universidades chilenas y extranjeras y de funcionarios con lucidos títulos de graduados en “políticas públicas”. Pero cuando llega la hora de la verdad, todos son irresponsables. ¿Alguien debiera extrañarse entonces de la creciente sensación de crisis en nuestro país?

Jorge Quiroz