Economía y Negocios
El Mercurio

Firmas controladas por extranjeros generan sobre el 60% de la electricidad del país y dan agua potable a más del 90% de los chilenos. Los bancos de dueños de origen foráneo representan el 44,6% de las colocaciones.

Doce años de ventas de Microsoft, la producción de un país como Singapur o Dinamarca, o unos mil millones de comidas en la Osteria Francescana, el mejor restaurante del mundo. A eso equivalen los US$ 278.210 millones de inversión extranjera total que recibió Chile entre 2003 y abril de este año. Una enorme corriente de capital que alcanzó su punto máximo en 2012, cuando llegaron US$ 28.493 millones, y si bien los recursos han seguido fluyendo hacia el territorio nacional, los números indican que el impulso inversor externo ha ido cayendo, puesto que en 2015 entraron US$ 20.457 millones, 8,4% menos que el año anterior.

Pero más allá de los números, la mirada panorámica a la inversión extranjera que se ha acumulado en el país entrega varias sorpresas: hay sectores como el agua potable, el suministro de gas natural, la venta de medicamentos o la generación eléctrica que están mayoritariamente en manos de compañías extranjeras. En otras, como la banca o el mercado de la salud, hay un interés creciente, pero predomina el capital chileno.

¿Qué está pasando hoy? «La inversión extranjera siempre va a existir, pero es evidente que ésta ha disminuido, por el deterioro de nuestra economía, con un crecimiento promedio de 2% en tres años, la caída del precio del cobre y la incertidumbre regulatoria generada por el gobierno con deficientes políticas públicas», opina Jorge Hermann, de Hermann Consultores.

Jorge Bravo, socio de Quiroz y Asociados, sostiene que «estamos estancados, y en el último año lo que ha habido es más traspaso de empresas que inversiones productivas». El fin del boom minero -en 2011, el 78% de la inversión fue a la industria minera- y cierta incertidumbre en los mercados explican esta menor inversión, según este experto. Pero el desafío es detectar sectores nuevos para orientar el futuro crecimiento del país, sostiene Bravo.

En InvestChile -el organismo público promotor de la inversión extranjera- difieren de esa mirada, y explican que si bien ha habido un ajuste en la inversión, «se está pasando de un foco dirigido solo a la cantidad, a un análisis de su «calidad», entendida esta como su capacidad para crear empleos y sofisticar las economías locales». La entidad gubernamental destaca que durante el gobierno de Michelle Bachelet, entre marzo de 2014 y abril de este año, han ingresado al país alrededor de US$ 44 mil millones, siendo energía el sector que lidera en inversiones, lo que seguirá en los próximos años.

InvestChile agrega que otra área que concita interés es la infraestructura, ligada a la cartera de concesiones del Ministerio de Obras Públicas. «Chile necesita inversiones por US$ 112 mil millones para los próximos siete años», dicen en la entidad. También hay espacio para capital foráneo en sectores como los proveedores de la minería, turismo, industria alimentaria y servicios exportables, añaden.

Pero en el sector privado señalan que hay nuevas áreas donde los inversionistas están entrando, como salud, venta de medicamentos o el sector financiero.

 

Gas natural, a cargo de extranjeros, y gas licuado, de empresas chilenas


Salvo por la concesión de Lipigas para dar gas natural por cañería en Calama, el restante 99% del mercado está en manos de compañías controladas por capitales extranjeros.

La más grande es Metrogas, que cuenta con 614 mil clientes y que a fines de 2014 fue adquirida por el grupo español Gas Natural Fenosa. Esta firma también pasó a controlar el abastecimiento de gas natural en las empresas GasSur y Gasco Magallanes, aunque esta última pasará a ser controlada por la familia Pérez Cruz durante este año.

Las otras firmas del sector de gas de red provienen de diferentes latitudes. GasValpo, el segundo actor del mercado, es controlada por fondos de inversión australianos, uno de los cuales es Access Capital Advisors. Le sigue Intergas, ligada al empresario italiano Stefano Garilli.

Pero en el gas licuado el escenario es diferente: solo hay compañías chilenas. Ahí Abastible, del grupo Angelini, domina el mercado. Le sigue Lipigas, del grupo Yaconi-Santa Cruz, y Gasco GLP, el negocio con que se quedó la familia Pérez Cruz tras vender su parte de CGE a Gas Natural Fenosa.

 

Bancos: mayoría en manos locales


A marzo de 2016, previo a la fusión de CorpBanca y Banco Itaú Chile, los bancos controlados por capitales extranjeros representaban el 37,8% de total de colocaciones en Chile. Y a partir de abril de 2016, cuando se hizo operativa la unión de ambas entidades, representan el 44,6%, explicó Corpbanca-Itaú.

La presencia de capitales foráneos en el sector financiero es de larga data. El Banco Santander de España llegó al país en 1978 y el BBVA en los 90, generando grandes cambios en la industria, reflexiona Alejandro Alarcón, ex gerente general de la Asociación de Bancos. Precisa que la integración al mundo financiero global empezó en el año 2000, en el gobierno de Ricardo Lagos, cuando se abrió la cuenta de capitales y se optó por un tipo de cambio flexible.

El experto señala que los bancos locales -como Bci, de la familia Yarur; BICE, de los Matte, o el Banco de Chile, donde los Luksic y Citibank tienen el 51,1% de la entidad- demostraron ser «extraordinariamente competitivos en la banca mundial», y ello explica que ahora salgan fuera de las fronteras nacionales, como lo hizo Bci al comprar City National Bank of Florida.

¿Lo que viene? El experto cree que la llegada a Chile del China Construction Bank, que recibió autorización para operar en el país en mayo pasado, marcará el ingreso de la banca asiática a Chile. «Hoy los mercados que más crecen son India y China, y será natural la expansión de las corporaciones financieras de esos países fuera de Asia», comenta.

 

Farmacias, de México y EE.UU.


El mercado de la venta de medicamentos está dominado por tres grandes cadenas: Cruz Verde, Farmacias Ahumada y Salcobrand. Según cifras de la Fiscalía Nacional Económica, los tres grupos poseen en conjunto el 92%.

Desde 2015, cuando la mexicana Femsa adquirió el 60% de Socofar, la matriz de Farmacias Cruz Verde (que tiene alrededor del 40% del mercado), la comercialización de medicamentos en Chile pasó a estar dominada por firmas de propiedad extranjera. Y es que Farmacias Ahumada, que posee un 27,7% de cuota de mercado, es controlada por el holding estadounidense Walgreens Boots Alliance.

De este modo, ambas cadenas totalizan 68,3% de participación de mercado. La otra grande entre las farmacéuticas locales, Salcobrand, de la familia Yarur, tiene casi el 24% de participación.

En el caso de la mexicana Femsa, tras su ingreso a Cruz Verde adquirió la cadena de tiendas de conveniencia Big John, que posee 49 establecimientos.

 

Firmas de capital foráneo dan agua potable al 92,3% de los chilenos


Cuatro conglomerados empresariales, de tres continentes distintos, suministran agua potable y alcantarillado al 92,3% de los chilenos. El más grande es el grupo europeo Agbar-Suez, controlador de Aguas Andinas, Essal y Aguas Cordillera, que abastece a cuatro de cada diez chilenos. Le siguen las sanitarias ligadas al fondo de pensiones de los profesores de Ontario, en Canadá (Ontario Teachers Pension Plan, OTPP), que suman el 36,18% del mercado. Y, por último, las sanitarias que posee Marubeni en alianza con la entidad público-privada Innovation Network Corporation of Japan (INCJ), que suman 9,25%, según información de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS). El INCJ inició la venta de sus participaciones en estas empresas de agua.

A ellos se sumó el año pasado la Empresa Pública de Medellín (EPM), que compró Aguas de Antofagasta al grupo Luksic en US$ 967 millones. Una participación de solo 0,64% de los clientes tiene Sembcorp de Singapur y de 0,07% del mercado tiene la sanitaria Aguas Santiago Poniente (Enersis). De esta manera, la participación de extranjeros en el negocio del agua creció y hoy supera el 90%.

¿Por qué esta presencia? Alejandro Ferreiro, ex ministro de Economía y ex superintendente de Valores y Seguros y AFP, explica que el sector sanitario es por definición un negocio estable, de rentabilidades seguras, que atrae a inversionistas de largo plazo. Destaca, en especial, el caso de OTPP, que ingresó al sector a mediados de la década pasada y abrió la puerta para que varios fondos de pensiones canadienses pusieran sus fichas en Chile, como Canada Pensions Plan -que invierten en Costanera Norte y Transelec Norte, entre otros- o Public Sector Pension Investment Board, así como otros inversionistas institucionales de Canada, como Brookfield, Alberta Investment Management o British Columbia Investment Management.

 

Eléctricas: el 67% de la electricidad producida en 2015 fue generada por extranjeros


La presencia de capital extranjero es muy intensiva en el sector eléctrico. En términos de generación, en 2015 el 67% de la electricidad producida en el país provino de tres compañías de origen extranjero: AES Gener (Estados Unidos), Endesa (controlada por Enel, de Italia) y Engie (ex E-cl, de Francia-Bélgica).

En este segmento sobresale la presencia del único actor chileno importante, la eléctrica Colbún, ligada al grupo Matte.

En el negocio de la transmisión, la presencia se intensifica. En la red troncal resalta la presencia de Transelec, del fondo canadiense Brookfield, mientras que en la subtransmisión compiten además con Emelat y Emelari (ambas de CGE, hoy ligada a la catalana Gas Natural Fenosa); Engie (Europa); Saesa (de los canadienses OTPP y Alberta Investment Management), además de Endesa y AES Gener.

El experto eléctrico y académico de la UC, Hugh Rudnik, explica que el ingreso de capital extranjero en esta industria fue paulatino, y se produjo luego de la privatización de las empresas estatales, a fines de los 80, en que gran parte de las compañías pasaron a manos de inversionistas locales. Solo a partir de fines de los 90 se produce la entrada de grupos internacionales, en parte porque las compañías chilenas habían alcanzado un tamaño mayor, y requerían de una gran inyección de capital para seguir creciendo tanto en el país como en América Latina.

«El capital extranjero en el sector eléctrico ha traído beneficios en términos de ingreso de nuevas tecnologías, distintos modelos de negocios y gestión y experiencia», reflexiona Rudnik, quien destaca que la reciente ola de inversiones en las energías renovables no convencionales insufló un aire nuevo a esta industria.

 

Isapres y clínicas, la nueva ola inversora


El mercado de la salud privada estaba totalmente en manos de empresas chilenas hasta el ingreso del grupo Christus Health en 2013 a Red Salud UC, pagando US$ 205 millones por el 40%. Esta institución es el cuarto mayor prestador de servicios de salud ambulatorios, con el 7,35% de la torta de la salud privada en 2015, así como el mayor prestador en el negocio hospitalario, con el 17,28% del mercado, según cifras de su competencia en Chile, el grupo Bupa, que es otro de los actores externos que entraron al negocio. En 2014, este grupo de capitales británicos ingresó a la propiedad de Cruz Blanca Salud, pagando US$ 615 millones por el 56% de la propiedad del conglomerado de salud, que incluye Integramédica, Sonorad y las clínicas Reñaca, Antofagasta y San José de Arica. La transacción se completó a fines del año pasado, cuando Bupa pasó a tener el 100% del grupo de salud local.

Hoy Bupa maneja la principal isapre del país, que posee el 21,7% de los afiliados al sistema, y además es propietario del principal prestador ambulatorio, Integramédica, que en 2015 poseía el 16,14% de ese negocio.

Manuel José Irarrázaval, director de IPSUSS, señala que el ingreso de estos operadores «constituye una buena noticia, porque demuestra que hay confianza en el país pese a que en el sector salud existe una gran incertidumbre por la judicialización y la incerteza sobre el futuro de la ley de isapres». Dice que es esperable la entrada de nuevos operadores, dado que los requerimientos de salud van a aumentar, debido al envejecimiento de la población y los cambios en los estilos de vida.

Para otros operadores, ya se inauguró la «temporada de compras» en el sector salud, debido al interés de grupos locales en el ingreso de capitales extranjeros tanto en aseguradoras de salud como en clínicas. De hecho, el fondo de inversión Southern Cross está ingresando a la propiedad del grupo MasVida, que incluye la isapre de igual nombre, más varias clínicas y centros médicos.