En una presentación habitual para los clientes de un banco de la plaza, en octubre pasado el economista y consultor Jorge Quiroz proyectaba que en 2015 la tasa de inversión bruta descendería a un 21% del PIB, con una caída cercana a los cinco puntos porcentuales en dos años; un crecimiento del PIB en torno a 2,5%; un tipo de cambio en torno a $600 con episodios de $620 y un precio del cobre en torno a US$ 3 la libra.

Hoy dice que es prematuro saber si hay un antes o un después del cambio de gabinete. «Hasta ahora no he modificado mis proyecciones, sin embargo, tengo mucha confianza en la capacidad profesional del nuevo ministro de Hacienda (Rodrigo Valdés), aunque ahora es una mera expectativa fundada en su persona y la verdad es que no tiene una tarea fácil».

-¿Qué se requeriría para crecer 3% este año?

«Un vuelco muy importante en las expectativas y en el proceso de inversiones porque el espacio para seguir alentando la demanda agregada por la vía fiscal, sencillamente se acabó. Vamos a terminar 2015 con un déficit fiscal de 2,2% del PIB y no es que el esfuerzo fiscal haya generado un efecto multiplicador muy grande en la inversión».

-¿Cómo se puede dar el vuelco en la inversión?

«Por dos lados, uno defensivo y otro proactivo. El defensivo es el arte de economía política y va a consistir en cómo el ministro Valdés concilia la misión política que se ha dado el Gobierno, con el ánimo de reformas y de cambios, cómo concilia eso con el crecimiento económico y las expectativas de inversión. Por ejemplo, en materia laboral ¿va a seguir contemplando el proyecto el no reemplazo en caso de huelga? Tengo más temor al tema laboral que al tema tributario. Si en el ámbito tributario descubres después que te equivocaste, siempre lo puedes corregir, pero en el tema laboral se genera la percepción de derecho y para cambiarlo pueden pasar décadas. Las expectativas cambian de a poco, salvo que se haga un cambio dramático, pero creo que el ministro no tiene el poder político suficiente. Un cambio dramático sería dejar la reforma laboral congelada y no creo que haga eso».

-¿Cuál es el ámbito proactivo?

El espacio proactivo está en la gestión. Chile tiene un marco institucional para avanzar en el tema de concesiones de obras públicas y si se actúa con celeridad, la reactivación de inversiones sería relativamente rápida. Cierto que preparar las licitaciones toma tiempo, pero lo bueno de las iniciativas privadas es que cuando se declara el interés público en una concesión, el propio proponente hace los desembolsos para llevar a cabo los estudios conducentes a la licitación y son estudios que el sector privado hace mucho más rápido. Se pone de acuerdo con el MOP sobre los estudios a realizar (ambiental, ingeniería básica, etc.) y el privado recupera esa plata una vez que la obra se licita. Esto está en la ley de concesiones de obras públicas hace muchos años».

-¿En qué áreas conoce proyectos que podrían echarse a andar?

«Por ejemplo, mi oficina está trabajando en alianza estratégica con otra compañía de profesionales y hemos propuesto un sistema de concesión de desalación en el norte del país que opere para toda la zona de influencia y no en forma descentralizada en que cada desaladora se hace para su santo. Esto permitiría un ordenamiento costero, incorporar la situación de las caletas y no llenarse de desaladoras por todas partes. Se abordaría el tema del agua de forma integral. La sequía hoy en Chile tiene rasgos estructurales y no podemos ignorar que un tema de discusión hoy es el origen de los derechos consuntivos de agua que tienen las empresas. ¿Vamos a tener en diez años más una discusión en economía política acerca de quién regaló el agua de mar?»

-¿Es posible a corto plazo?

«Sí, en dos años podría estar partiendo. La primera etapa, para abastecer la demanda prevista puede ser una inversión del orden de los US$ 300 millones y luego el sistema de alimentación y propulsión de agua hacia otros lugares con otros US$ 1.000 millones más.

«En las dos administraciones anteriores se ha subestimado el oficio en materia de obras públicas, saber cómo funcionan las leyes y reglamentos, las iniciativas públicas y privadas, tener un equipo de primera, mover proyectos; y eso requiere de gestión».

«China va a volver a crecer 7% este año, y basado en la oferta y la demanda creo que de aquí a doce meses el cobre volverá a tener un precio de US$ 3,3 a US$ 3,4 la libra».
JORGE QUIROZ
Economista y consultor