En el evento organizado por Salmofood, el economista expresó que en Chile el sistema asociado al cultivo de salmón no está funcionando. Por eso, el país habría perdido competitividad frente a Noruega.

 

Este jueves 24 y viernes 25 de noviembre, la proveedora de alimento para peces, Salmofood, invitó a altos ejecutivos y directores de la industria del salmón a un foro de discusión denominado “Una mirada económica al nuevo modelo productivo del salmón chileno y su regulación”, el que fue impartido por el Ph.D. en Economía, Jorge Quiroz, quien es fundador y socio principal de Quiroz & Asociados  y ha seguido desde cerca el desarrollo de acuicultura nacional.

En la cita –efectuada en el Hotel Solace de Puerto Varas (Región de Los Lagos)–, el economista partió comparando la situación de la industria chilena del salmón con la de Noruega. En Chile, según sus palabras, el sector cuenta con un marco regulatorio bastante poco costo-eficiente, con una situación sanitaria que obliga a utilizar antibióticos y con retornos económicos en la parte baja del ciclo que ponen en riesgo la viabilidad de la industria a largo plazo. En Noruega en cambio, se cuenta con un marco regulatorio estable, la producción ha estado creciendo en forma ordenada, las amenazas sanitarias están relativamente controladas (con un escaso uso de antibióticos) y la industria es rentable incluso en la parte baja del ciclo.

¿Cuál es la diferencia? “No es que los noruegos sean más inteligentes, ni mejores empresarios, ni mejores profesionales”, expuso el economista, explicando que lo que ocurre es que acá “el sistema no funciona”, a diferencia de lo que ocurre en el país nórdico, donde existe una Ley de Acuicultura que establece entre sus propósitos el promover la rentabilidad y competitividad de la industria acuícola noruega bajo un marco de desarrollo sustentable.

“En Chile, desde el ISA que el tema regulatorio no viene funcionando”, recalcó el profesional. Mientras tanto, los noruegos cuentan con un sistema de producción bastante simple, basado en licencias transables y sitios que tienen, cada uno, un Máximo de Biomasa Permitida (MAB), donde los productores tienen flexibilidad para organizar la producción.

Aplicación al caso chileno

Pero acaso nuestro país ¿podría imitar el sistema noruego? Jorge Quiroz ha estado por años analizando el desarrollo de la industria chilena del salmón. En su momento, incluso, fue asesor de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile (SalmonChile). Es así como el experto ha logrado construir un esquema de los caminos que el sector podría seguir para recuperar su competitividad.

Según su parecer, en términos de producción, la salmonicultura nacional debería comenzar por congelar la entrega de concesiones, ordenando el mapa actual existente. Además, dijo, debiera establecer un sistema de producción según la capacidad de carga del sistema; decretar un número limitado de macrozonas separadas por vientos, corrientes y mareas; y procurar un crecimiento según el aumento de la capacidad de carga.

En lo sanitario, en tanto, “se debería dar máxima flexibilidad para organizar la producción de centros más grandes y más distanciados”, revisando las exigencias actuales.

No obstante, el panorama se ve difícil, puesto que, según Quiroz, “con la crisis del virus ISA se inició un proceso regulatorio en el cual aún estamos” y que ha dado paso, a su juicio, a un marco normativo inestable y poco armónico. “Chile se encamina a una regulación del tipo ´comando y control´, con fuerte micro intervención de la autoridad y altos costos de fiscalización, todo lo cual genera claras desventajas competitivas para nuestro país respecto de nuestro principal competidor”, precisó.

De acuerdo con el economista, en medio de este escenario, Chile tiene tres posibles caminos de acción. Uno de ellos tiene que ver con seguir intentando simplificar y corregir lo que ya se tiene, fortaleciendo, por ejemplo, el elemento de flexibilidad recientemente incorporado.

Una segunda opción sería reemplazar el esquema actual por un sistema basado en capacidades de carga y licencias transables por la vía reglamentaria. Quiroz y Asociados, de hecho, ha propuesto hacerlo vía planes de manejo grupales para conjuntos de barrios, lo que hoy, sin embargo, no se ve posible post modificación del Reglamento Sanitario (RESA) en 2016.

Un tercer camino sería reemplazar lo que se tiene por un sistema basado en capacidades de carga y licencias transables, pero por la vía legal, introduciendo licencias de acuicultura para instalar una “regulación a la noruega”, de acuerdo con el ejecutivo.

El gerente general de Salmofood, Ian Lozano, agradeció la exposición de Jorge Quiroz y destacó la necesidad de que la industria incorpore cambios y comience a actuar en forma unida, poniéndose de acuerdo en el camino que se quiere seguir y comunicando de mejor forma sus inquietudes. “No podemos perder de vista que tenemos una tremenda industria”, expresó, la cual es de vital importancia para las regiones donde esta opera.